Podemos pensar que ya en la prehistoria el hombre consumía aloe vera, y esto es así ya que en el paleolítico el hombre basaba su supervivencia en el consumo de producto recogidos de su entorno natural.

La planta de Aloe vera es originaria de África, específicamente de la península de Arabia. La palabra Aloe deriva del árabe “alloeh” y significa “sustancia amarga brillante”, mientras que “vera” significa verdad.

La primera constancia escrita de su uso, esta descrita como una de las aplicaciones farmacéuticas más antiguamente registrada, se encuentra en una tablilla sumeria de arcilla del siglo XXI a. C., donde describe sus propiedades laxantes.

A lo largo de la historia y de los pueblos, egipcios, hindúes, romanos, árabes y chinos preparaban remedios a todo tipo de enfermedades con aloe. Solo hay que observar el nombre que le adjudicaba a esta planta para comprobar el grado de beneficio que le otorgaban.

En el antiguo Egipto, era de uso frecuente. Cleopatra lo usaba como ingrediente esencial en sus curas diarias. Los sacerdotes egipcios, aunque con otros fines, también recurrían a esta planta. Denominada por ellos como Planta de la inmortalidad, les servía para preparar los productos de embalsamiento que se empleaban en los rituales de enterramiento de los faraones y de los grandes señores. Podemos encontrar representados dibujos de la planta en las paredes de templos egipcios desde el IV milenio a. C.

Los hindúes convencidos de que crecía en los jardines del Edén, la llamaban ¨la curadora silenciosa¨.

Los médicos de la Antigua China ¨el remedio armónico¨ al comprobar la múltiples propiedades curativas que posee.

En la Edad Media bajo el dominio Musulmán en Al-Ándalus, había grandes plantaciones de aloe vera, y es gracias a estos que se extiende su uso por Europa. Estos fueron los primeros que lo transformaron en extracto comercial, y fueron también ellos los que extendieron el uso del Aloe en polvo.
Para extraer la pulpa y la savia del Aloe los árabes pisaban las hojas dentro de unas tijanas o las machacaban en prensas de madera. Una vez extraidas, se ponían al sol sobre pieles de cabra para que se secaran, y más tarde se convertían en polvo que se utilizaba como laxante en uso interno, y para heridas y contusiones en uso extremo

A finales el S. XV y principio el S.XVI no se desarrolla la botánica como ciencia, aunque el cultivo de plantas medicinales ya está documentado desde el S.XIII

Aunque es evidente que existiría aloe vera en América, son los Jesuitas tras su llegada a América cuando se extiende su uso desde los distintos puntos donde situaron sus misiones. El aloe vera formaba parte como elemento curativo de la lista de la botica en el viaje de Colon.

El uso del aloe decae en el Renacimiento y no es hasta el fin de la IIª Guerra mundial, que redescubrimos el poder terapéutico de el Áloe, al comprobar que los habitantes de Hiroshima y Nagasaki, los cuales padecieron quemadas, después de un tratamiento con Áloe, se curaban mas rápidamente y en muchos casos, sin señales ni cicatrices.

Poco a poco va aumentando su uso y el estudio el aloe y desde los años 70 surge una industria alrededor de esta planta como elemento de gran cantidad de beneficios para la salud en general y la piel en particular.